La accesibilidad es una de las características más importantes de cualquier sitio web, y cada vez pesa más a la hora de diseñar. ¿Cómo hacer una web accesible y qué hay que tener en cuenta?
¿Qué es la accesibilidad web?
Se trata de conseguir que la web la pueda usar el mayor número de personas posible, sin importar sus capacidades, las características técnicas de su dispositivo o sus conocimientos informáticos. El objetivo es que la web sea lo más universal posible. La accesibilidad ya formaba parte de los principios originales de la Web, aunque hoy en día no existe una definición formal totalmente aceptada del concepto — se entiende y se aplica, pero sin una definición cerrada.
En la práctica, la accesibilidad permite derribar las barreras que una persona con algún tipo de discapacidad podría encontrar al abrir un sitio web: si la página es accesible, podrá usarla igual que cualquiera.
Cómo crear una web accesible
Hacer una web accesible significa hacerla para todos: que cualquiera pueda entrar y encontrar lo que necesita. El World Wide Web Consortium (W3C) desarrolló las Directrices de Accesibilidad de Contenido Web (WCAG); estas son algunas de las prácticas más importantes que recogen.
Navegación por teclado
Una de las funcionalidades más sencillas de añadir. Asegúrate de que los usuarios pueden navegar sin necesitar el ratón — puedes comprobarlo rápido con la tecla "Tab", que salta entre las distintas partes de la página.
Colores bien elegidos
Un diseño bonito no siempre es fácil de leer. Por accesibilidad conviene usar colores de alto contraste — blanco, negro y amarillo destacan especialmente bien. El objetivo es que el texto resalte sobre el fondo: por ejemplo, fondo blanco con texto negro es lo más habitual y legible; en cambio, fondo negro con texto en azul oscuro puede ser prácticamente ilegible. Si tienes dudas, herramientas como Contrast Checker ayudan a comprobarlo.
Organiza el contenido por secciones
Usar encabezados y listas ayuda a que el lector entienda de qué trata cada página. Lo ideal es usar H1 para el título principal y H2/H3 para las siguientes secciones, siguiendo un orden lógico — algo tan sencillo ayuda especialmente a personas con ciertas discapacidades cognitivas.
Contacto y formularios accesibles
Ofrece varios métodos de contacto (teléfono, email, formulario) en todas las páginas, para que cada usuario elija el que más le convenga. En los formularios, comprueba que cada campo está bien etiquetado, con instrucciones breves si hace falta, para que quede claro qué hay que introducir en cada uno.
Texto alternativo en imágenes y transcripciones en vídeos
Añade siempre un texto alternativo (alt) a las imágenes que describa lo que muestran — así, aunque alguien no pueda verlas, entiende de qué tratan. De paso, esto también ayuda al SEO. En los vídeos, añade leyendas y transcripciones: son de gran ayuda para personas sordas o con problemas de audición, y hacen que el contenido sea accesible para todos.
¿Es cara la accesibilidad web?
Circulan muchos mitos alrededor de esto. Algunas empresas retrasan esta inversión pensando que es un coste extra sin retorno claro, pero la accesibilidad ya no es opcional: es imprescindible. Si se puede hacer un sitio accesible y universal, tiene sentido hacerlo bien, sin quedarse a medias — no beneficia solo a personas con discapacidad, beneficia a todo el mundo.
Además, Google también valora positivamente los sitios accesibles: los textos alternativos, la estructura de encabezados H1/H2/H3 y otras buenas prácticas de accesibilidad influyen también en el posicionamiento. Por eso es una de las mejores inversiones que se pueden hacer al crear (o actualizar) un sitio web.
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