Circulan muchos mitos sobre el software a medida — el tipo de programa diseñado de forma personalizada, adaptado al 100% a las necesidades de una empresa concreta, para ese negocio y no para otro. A pesar de sus ventajas, hay tópicos que conviene desmontar.
Mitos del software a medida
1. "Dependes en exclusiva del desarrollador." No es cierto: aunque sea a medida, otro programador puede retomarlo sin problema — al fin y al cabo es código, un lenguaje más en el que entenderse. Si te preocupa que la empresa que lo desarrolló desaparezca, no hace falta: cualquier otro programador puede gestionar el software, añadir o quitar funcionalidades.
2. "Es caro." Cada proyecto es un mundo — no es lo mismo un software con pocas funcionalidades que uno complejo que requiere meses de programación, así que primero hay que conocer la magnitud del proyecto para hablar de precio real. Y si el software se ajusta como un guante a tu empresa, ahorrando tiempo en procesos concretos, ese ahorro también es dinero. Al final, el software más caro puede ser justo el que no está hecho a medida.
3. "No acabarás nunca." Rotundamente falso si te pones en buenas manos: un equipo con experiencia entrega el proyecto en los plazos acordados, sin demoras innecesarias.
4. "No tendrás soporte." Un software a medida no siempre necesita soporte constante — si encaja al 100% con tus necesidades y no tiene errores, lo puedes usar sin problema. Y si en algún momento necesitas una modificación, cualquier programador que conozca ese lenguaje puede corregirlo: el soporte sigue estando ahí.
Verdades del software a medida
1. El tiempo de desarrollo es más largo. Es real: un software ya hecho se paga e instala en minutos, mientras que uno a medida necesita su tiempo de desarrollo. Por eso algunas empresas usan un software estándar mientras se programa el suyo propio a medida.
2. Se adapta al 100% a tu negocio. Es la principal razón para elegirlo: tendrás implementadas exactamente las funcionalidades que necesitas, cosas que con un programa estándar probablemente no podrías hacer — lo que compensa la inversión.
3. Es flexible y escalable. Se pueden añadir nuevas funcionalidades a medida que la empresa crece, sin tener que empezar de cero. Con un software estándar, en cambio, seguirás teniendo las mismas limitaciones de siempre.
4. La interfaz es más sencilla. Al adaptarse por completo al cliente, se puede diseñar una interfaz amigable pensada para que cualquier miembro del equipo la use sin necesitar grandes conocimientos técnicos — algo que el software estándar no siempre permite.
5. Se integra fácilmente con tu infraestructura TI. Con programas estándar a veces hay que usar varios a la vez y perder tiempo introduciendo los mismos datos manualmente en cada uno. Un software a medida puede integrarse con el resto de tus sistemas y extraer la información directamente, sin duplicar trabajo — una de sus grandes ventajas si te preocupa la integración con tu infraestructura actual.
Ahora que conoces los principales mitos y verdades sobre la programación a medida, ¿sigues pensando lo mismo? En Evotic estamos encantados de ayudarte con tu proyecto — pregúntanos sin compromiso.